Perdonar en Navidad: la puerta para un nuevo año con libertad emocional

¡Navidad! Todo a nuestro alrededor nos anuncia que estamos en la época de la Natividad. Es la temporada del año en la que se supone que debemos reunirnos y pasar un rato lleno de diversión. Ya sea una fiesta familiar o religiosa, pasar tiempo de calidad con las personas que más importan, o con nuestros seres más cercanos, la temporada navideña representa el momento perfecto para que podamos reconectar unos con otros.
Aunque muchos esperan una Navidad llena de alegría, el estrés de fin de año, las experiencias frenéticas de las compras, las visitas de los familiares y la presión percibida de que todo esté perfecto pueden poner en tensión nuestras emociones y nuestras relaciones. Esto puede desviar fácilmente nuestra atención hacia lo que no es tan perfecto en nuestro mundo.
Durante la Navidad, mientras celebramos con familiares y amigos, es el momento ideal para perdonar y abrir la puerta a un nuevo año lleno de libertad emocional. Jesús nació para que pudiéramos experimentar la restauración con el Señor. Cuando no perdonamos a los demás, no solo daña nuestro propio crecimiento personal, sino también nuestra relación con Dios.
Siempre estoy aprendiendo más y más sobre el perdón y lo que significa para mí y para mi crecimiento personal, emocional y espiritual. Ya sea para perdonar a otros o para ser perdonada, encuentro que esta época del año siempre trae estos sentimientos. A veces, las personas quieren enmascarar con la Navidad, heridas muy profundas que los han dejado marcados por el resentimiento y el enojo.
En este tiempo donde se acerca un nuevo año, muchos quisieran borrar la amargura acumulada durante este año o años anteriores y se niegan a aceptar la falta de perdón en sus vidas. Pero ¿por qué las personas viven resentidas y sin perdonar? Hace algún tiempo leí sobre el tema y deseo compartirles algunas razones:
- Les da la falsa sensación de más poder y dominio.
- Lo usan como combustible, los impulsa a hacer ciertas cosas.
- Lo utilizan para controlar a los demás.
- Se les hace más fácil evitar la comunicación.
- Los afirma pensando que tienen razón.
- Lo usan como arma para que los demás se sientan culpables.
- Les ayuda a mantenerse en el papel de víctima.
- Continúan sintiendo rencor para no responsabilizarse de lo que sucede actualmente en su vida o de lo que sienten.
Si analizamos estas razones, todas se relacionan con el mantenimiento de ataduras con el pasado, el estancamiento y el desgaste emocional. La solución es la liberación del perdón.
El perdón es una decisión consciente para dejar el resentimiento y la ira con el propósito de sentir libertad emocional y encontrar la paz. Ya sea que alguien le haya hecho daño o usted causó daño a otros, no hay nada que pueda hacer para cambiar el pasado, pero puede aprender de su experiencia y elegir seguir adelante haciendo lo mejor posible con la situación en la que se encuentra ahora.
Perdonar no significa que usted aprueba lo que pasó, no es olvidar o que el agresor sea inocente. Tampoco es borrar la historia, lo que ocurrió, ocurrió. Por otro lado, perdonar no conduce necesariamente a una reconciliación de forma automática. No es beneficiar a quien nos hizo daño. Perdonar es tomar la decisión consciente de liberarse de la carga, terminar con el dolor y los deseos de venganza y romper con el agotamiento psicológico que genera aferrarse al resentimiento.
En el proceso de perdonar es necesario hablar del impacto del daño sufrido con alguien de confianza. Si usted entiende que no puede regular las emociones de rencor y amargura, podría consultar con un profesional de la salud mental. De esta forma podrá profundizar en estrategias de intervención, explorar las consecuencias de la falta de perdón, conocer los beneficios de perdonar y favorecer la liberación del bloqueo emocional.
En los próximos días celebraremos la Navidad y luego la llegada de un nuevo año. Lo invito a que rompa con el dolor y permítase avanzar. Suelte lo que le pesa para dar espacio a la verdadera libertad que es su sanidad interior. Concédase el regalo de perdonar y ser perdonado y acepte que su corazón se llene de paz.
Visualice el año que se aproxima como una puerta que se abre hacia la luz y la esperanza para empezar a vivir el mejor tiempo de su vida.




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