Celebran decisión del Supremo que protege a menores de intervenciones para “cambio” de sexo

San Juan, PR – La Coalición Provida y Familia junto a organizaciones afines celebran la victoria histórica de la decisión tomada por la Corte Suprema de EE.UU. la cual valida la constitucionalidad de que los estados en su interés apremiante para proteger a los menores de edad, prohíban intervenciones químicas y quirúrgicas que resultan en la mutilación, efectos adversos e irreversibles sobre su salud. Se sostiene la ley del Estado de Tennessee y otros 25 estados para proteger el sano natural desarrollo de la presente y posteriores generaciones. Prohibir hormonar y mutilar a un menor, no viola un derecho constitucional.
Es imposible lograr un cambio de sexo, por razón de identidad de género. La naturaleza no es intolerante y la construcción social de la identidad ciertamente tiene sus límites. Amplísima documentación fue examinada por la corte, incluyendo las revisiones sistemáticas con una extensa y rigurosa ciencia en varios países, que ya vivieron la experiencia en pasadas décadas con los terribles resultados de la mal llamada “terapia” de afirmación de género.
Desde el pasado 1ro de mayo de 2025, el Departamento de Salud Federal ha publicado el más extenso documento antes visto, basado en las evidencias para las mejores prácticas en los casos pediátricos con disforia de identidad. Con hallazgos claros y datos recogidos alrededor del mundo, muestran los inciertos beneficios frente a los altísimos riesgos de los bloqueos de pubertad, hormonas de sexo cruzado y cirugías para intentar convertir a un menor de edad a un sexo contrario a su realidad corporal. Los directivos de la FDA y el NIH concurren.
Por otro lado, la Casa Blanca ha sido clara en su nueva política pública, de que no concederá fondos federales para prácticas mutilantes, esterilizantes y barbáricas. El secuestro ideológico de organizaciones médicas donde un mínimo de médicos que sin rigor metodológico emiten opiniones viciadas en clara traición al juramento hipocrático de “no hacer daño” descartando la opinión divergente de otros colegas, es una desgracia. Tristemente, esos grupos plantean la degradación moral e intelectual de la que sufren. Se ha recurrido a la práctica médica inescrupulosa de manipular a los menores de edad y a sus padres, empujando un consentimiento que no necesariamente está realmente informado con toda la verdad. Los testimonios alrededor del mundo junto a las demandas legales por las víctimas de esa falsa ciencia, aumentan vertiginosamente.
En Puerto Rico, la aprobación en ambos cuerpos legislativos del Proyecto del Senado 350: Para establecer la “Ley para la protección de la salud y el bienestar de los menores de edad en Puerto Rico”, a los fines de proteger la integridad física y emocional de los niños y adolescentes, prohibiendo prácticas médicas que puedan generar consecuencias irreversibles en su desarrollo natural”… ya no tiene trabas constitucionales. Aún estamos esperanzados en que la señora gobernadora sea sabia y lo firme. Igualmente, confiamos que los presidentes del Senado y la Cámara se aseguren que el propósito e intención legislativa no sea desvirtuada con ninguna enmienda contraria.




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