La adoración a la cultura no puede salvar a Puerto Rico

Desde el viernes pasado comenzó lo que se conoce como la residencia de Bad Bunny en Puerto Rico. Este concepto no es algo nuevo ya que se ha hecho y se hace actualmente en Las Vegas. Artistas reconocidos mundialmente como Celine Dion, Britney Spears y los Backstreet Boys han hecho su “residencia” donde personas viajan a verlos. Este tipo de concepto funciona cuando el artista es uno que ha alcanzado fama mundial y puede atraer gente de diferentes partes del mundo. En este caso, Bad Bunny es actualmente uno de los artistas más famosos del mundo y tiene la influencia para lograrlo. Habiendo visto algunas de las cosas que está haciendo en sus conciertos, siguiendo la temática de su nuevo álbum “Debí Tirar Más Fotos” podemos ver temas comunes como el uso de la pava, el baile folclórico y los temas de “cuidar a Puerto Rico” (dicho por el mismo Benito).
Desde antes de las elecciones del 2024 la izquierda política de Puerto Rico ha tenido una constante de usar los temas nacionalistas como parte de sus campañas. Estas han funcionado muy bien con la juventud, quienes no solo lo disfrutan como parte del espectáculo, pero también lo han tomado en serio ya que vivimos en un tiempo donde las ideas sobre la identidad han tomado mayor prominencia. La izquierda en Puerto Rico siempre se ha refugiado en el romanticismo del nacionalismo. Sin embargo, desde poco antes del 2016 es que este mensaje se ha tomado tan en serio. La cultura popular para esa fecha se había tornado hacia ideas como “LGBTismo” y el nacionalismo a nivel político mundial. En las universidades ideas acerca de anticolonialismo y estudios de “género” ya habían creado una conciencia en la mente de muchos jóvenes.
Bad Bunny Hace Cambios
Muy astuto, Bad Bunny cambió las líricas de sus canciones hipersexualizadas por un tono más coloquial y nacionalista. Estaba cambiando a los nuevos tiempos. Esto logró coincidir especialmente con la campaña política del 2024 para la cual hizo una campaña directa en contra del Partido Nuevo Progresista con anuncios que decían “Muerte al PNP”. También participó en el cierre de campaña del PIP dando un endoso claro al partido y la candidatura de Juan Dalmau. Ustedes saben los resultados de las elecciones. Pero, esos resultados no dan todo el cuadro. Quiero compartir con ustedes una gráfica que demuestra lo que se cree que fue el voto (de acuerdo con encuestas) por Juan Dalmau en el 2016, 2020 y el 2024.

Con una mera ojeada pueden apreciar la diferencia grandísima entre la intención electoral del 2016 y el 2024. El apoyo por Dalmau de parte de personas menores de 45 años es grande. Quiero añadir que la información de esta gráfica coincide con una disminución en asistencia a iglesias cristianas. Un reporte de Pew Research, que incluye a Puerto Rico, indica que los jóvenes entre 18-24 años son los menos propensos en identificarse como cristianos y los menores de 45 años son los que asisten menos a la iglesia. Uno se tiene que preguntar si este asunto de identificarse tanto con “la patria y la cultura” tiene repercusiones positivas. Y esto me llevó a preguntarme:
¿De qué sirve ponerse una pava si no crees en el trabajo?, ¿de qué sirve que hables a favor de los inmigrantes, pero a diario te pronuncias a favor de la xenofobia?, ¿de qué sirve cuando dices “las playas son del pueblo” pero cuando visitas las playas dejas todo tirado en el suelo? y ¿de qué sirve si uno de los partidos políticos más jóvenes de PR (que no para de hablar acerca de los derechos de las mujeres) pero es el que más escándalos y acusaciones tiene de agresión sexual? Nada de esto hace sentido porque le faltan elementos importantes. No basta con consternarte por los problemas del país, si no tienes el fundamento correcto, no puedes lograr nada significativo. Los estribillos patrióticos, bailes y la música no provocan cambios sociales significativos a menos que vengan con una base moral sólida. Pero ese es precisamente el talón de Aquiles más grande que tiene este movimiento. Al ser basado en ideas posmodernas, ve a personas y grupos con menos poder como las víctimas de manera discriminatoria. O sea, no importa si tienes la razón, si tienes ventaja sobre otro (sea dinero, posición, sexo, o hasta el color de la piel) eres el culpable y no hay ninguna información o justificación que podrías tener que te pueda exonerar de tener la culpa.
Una Brecha Generacional Grande
Es aquí donde tengo mis diferencias con lo que está pasando con la cultura actual. Los más adultos van a culpar a Bad Bunny, pero él es solo un instrumento usado por la izquierda para influenciar la corriente cultural actual. Ellos saben que su influencia puede afectar la política. Artistas que tienen puntos de vista sociales siempre han existido, pero en nuestros tiempos no hemos visto una corriente cultural tan diferente entre las generaciones más jóvenes y los mayores como la que estamos viendo ahora y nos está afectando. Es por lo que siempre se decía que necesitamos tener sentido común, pero cuando no se tiene una moral compartida que compone la mayoría de la sociedad, no hay tal cosa como sentido común porque ya no es común. Esto es muy distinto al mundo moral creado por el cristianismo que nos pide que seamos misericordiosos y que tengamos gracia en el trato con nuestros semejantes, pero nunca nos enseña a dejar atrás la verdad.
Los Límites De La Cultura
La cultura no tiene el poder de salvarnos de nuestros problemas, solo una buena dosis de verdad puede hacer eso. ¿Y cuál es la verdad? Que las pavas, los bailes y la música no pueden corregir problemas culturales como:
- Nuestra propensidad a valorar “ser listo” por encima de la educación verdadera
- No querer seguir órdenes porque “eso te hace borrego”
- Pensar que la rebeldía es lo que nos hace Boricuas cuando solo nos hace menos propensos a cooperar en armonía
- Creer que nuestros problemas de corrupción tienen que ver con partidos políticos específicos y no con una mentalidad arraigada en la mente del Boricua
- Pensar que podemos tomar lo ajeno sin consecuencias
- Pensar que cualquier afrenta es digna de tirar un puño
- No valorar instituciones sociales porque no entendemos sus propósitos
- Pensar solo a corto plazo
El “Lelolai”, el sonido de la plena y rescatar al sapo concho no nos va a salvar de seguir tomando malas decisiones como pueblo. No es malo celebrar nuestra cultura, estoy a favor de hacerlo. Pero no nos engañemos con movimientos culturales que no tienen una base moral y no tienen el poder de corregir lo torcido en nuestra Isla. El movimiento “woke” trató de hacerlo usando presión social para intimidar a la gente y fue un gran fracaso que solo causó división. Nada que no tenga autoridad moral tiene poder transformacional auténtico. Necesitamos un regreso a la búsqueda de la verdad, al trabajo duro, a la virtud, a la gracia, el perdón y a la sana convivencia basado en normas que imponemos como una sociedad que tiene un marco moral Bíblico. Bad Bunny y el romanticismo de la cultura jíbara solo pueden crear unidad entre sus seguidores, pero se queda corto a la hora de una verdadera transformación en una Isla que lo necesita con desesperación. Esperemos que algún día Benito y sus fanáticos se den cuenta de esto y se interesen en la fe que transformó a continentes enteros y construyó la época de la historia de la humanidad con mayores logros que jamás se han visto.




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