Cuando lo que me apasionaba ahora me molesta

“No me estoy disfrutando brindar las charlas de motivación últimamente”, me comentó una colega y añadió: “Desarrollo un personaje cuando llego a los lugares, pero me voy en el vehículo vacía”.
¿A cuántos les ha pasado esto? Ocurre en la familia, el ministerio, el área laboral, el área social y otros espacios. Cuando esto comienza a suceder, es el momento perfecto para un STOP de reflexión.
Un alto no precisamente para renunciar, sino para mirar desde una óptica de sanidad lo que estoy haciendo en el momento y por qué lo estoy haciendo. Esto me lleva a corregir, mejorar y crecer.
Llamado síndrome de quemazón, es un agotamiento emocional que te puede llevar a la despersonalización y a la disminución del desempeño.
¿Por qué ocurre?
El estrés es una de las causas principales, aunque no es la única, pues esto es multicausal. Por ejemplo, mantener tu sistema en alerta constante, ya sea por un trabajo, un problema o situación particular; tareas extremas de trabajo o ministerio; ausencia de descanso por los cuidados familiares; situación económica; enfermedad; asuntos inconclusos; dolores del alma sin hablar… y otros.
¿Qué hacemos?
- Reconocer lo que sientes, para que hagas un STOP de evaluación y reestructuración.
- Autocuidado: invierte tiempo en actividades que te hagan bien, que te den relajación y descanso. Ejemplos de esto podrían ser clases de música, caminar, ir al campo, pintar, desarrollar alguna receta, etc.
- Buscar ayuda profesional, ya que este proceso de retomar, corregir, aprender, sanar, descansar y crecer no deberías pasarlo sol@. Es importante que recibas herramientas personalizadas según tu necesidad.
- No temas empezar si tuvieras que hacerlo; recuerda que los inicios nos dan nuevas oportunidades.
- El descanso es importante.
- Cuida tu alimentación.
- Establece cuáles serán tus límites: no te sobrecargues de compromisos por no saber decir que no.
- Mantén una dieta balanceada, pues tiene un impacto físico y emocional.
- Fortalecer tu relación con Dios, bendice tu alma y espíritu… No olvides que somos de Él.
“Encomienda a Jehová tu camino, confía en Él, y Él hará.”




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