Fundación Id Shaliah: misión cristiana que lleva ayuda humanitaria desde Puerto Rico a Latinoamérica

La fe, el servicio y la acción social se han convertido en el motor de la Fundación Id Shaliah, una organización sin fines de lucro fundada por Javier Valedón que ha impactado comunidades en Puerto Rico y varios países de Latinoamérica mediante ayuda humanitaria, programas comunitarios y misiones cristianas.
En entrevista con Buenas Nuevas, Valedón relató cómo nació el ministerio en medio de la pandemia del 2020, luego de una experiencia espiritual durante un viaje misionero en Colombia.
“En la madrugada yo sentí una revelación del Señor que me decía bien fuerte: ‘Shaliah, Shaliah, Shaliah’. Cuando busqué el significado, vi que significaba ‘emisarios de Jesús’”, explicó.
Según contó, esa experiencia coincidió con un sueño que tuvo un familiar suyo, en el que lo veía entregando alimentos a personas necesitadas. Para Valedón, aquello confirmó lo que interpreta como un llamado de Dios.
“Ahí yo dije: esto no fue ya un sueño, esto fue un mandato de Dios”, recordó.
De 25 compras a cientos de familias ayudadas
El proyecto comenzó de forma sencilla: con 25 compras de alimentos que se prepararon en el sótano de su casa. Sin embargo, en cuestión de semanas la iniciativa creció rápidamente.
“Dos semanas después recibí una llamada de una persona que quería ayudar. Ella me entregó un contenedor con 1,200 compras. Ya al mes la fundación estaba entregando 1,200 compras”, relató.
A partir de ese momento, Valedón decidió formalizar la organización, establecer una junta directiva, obtener permisos y estructurar el trabajo comunitario. La operación eventualmente se trasladó a un espacio en la iglesia donde congrega.
Desde allí comenzaron a ampliar los servicios: distribución de alimentos, almuerzos calientes, visitas a enfermos encamados, entrega de materiales médicos para úlceras y ayuda directa a familias necesitadas.
Evangelizar a través del servicio
Valedón asegura que la misión de la fundación no se limita a la ayuda material, sino que también busca compartir el mensaje cristiano mediante acciones concretas.
“Cuando nosotros entregamos compras, no decimos que es de parte de Javier Valedón o de la fundación. Decimos: ‘Esto es de parte de Dios. Dios te vino a visitar hoy’”, explicó.
A su juicio, el servicio social puede convertirse en una forma de predicar fuera de los espacios tradicionales.
“Estamos llevando la palabra de Dios, pero en vez de hacerlo desde un altar, lo estamos haciendo dando ayuda humanitaria”, afirmó.
Retos, críticas y perseverancia
El trabajo no ha estado libre de dificultades. Valedón recordó que en una ocasión una persona rechazó una compra de alimentos diciendo que “eso era una porquería”.
También enfrentó críticas de quienes cuestionaban sus intenciones.
“Siempre te encuentras con personas que dicen que lo haces por política o por dinero. Al principio eso me afectaba, pero uno va madurando”, comentó.
A pesar de ello, asegura que su equipo decidió continuar el trabajo con discreción.
“Yo le decía a mi grupo: vamos a callar boca trabajando, como el submarino, por debajo del radar”, expresó.
Realidades difíciles en las comunidades
La fundación también ha enfrentado casos de pobreza extrema y abandono, particularmente entre adultos mayores.
Valedón relató situaciones de personas viviendo solas en condiciones precarias, incluyendo un hombre que dormía en una hamaca mientras sus hijos vivían con comodidad, y otro caso de una persona con problemas de salud mental que vivía entre suciedad y plagas.
“Cuando entramos en esa casa los ratones salían por todos lados. En menos de un día limpiamos la casa, conseguimos donantes y le pusimos lo necesario”, contó.
Para Valedón, estas experiencias reflejan la importancia de que las comunidades y las iglesias se involucren más en ayudar a los necesitados.
“Las iglesias tienen que salir de las cuatro paredes”, señaló.
Misiones en Latinoamérica
El trabajo de la fundación también se ha extendido fuera de Puerto Rico. Entre los países visitados se encuentran Panamá y Haití, donde Valedón dice haber experimentado momentos que marcaron profundamente su vida.
Uno de ellos ocurrió cuando un niño panameño recibió un pequeño juguete.
“Era un carrito de un dólar. Cuando lo vio gritó ‘¡wow, wow, un carrito!’ y estuvo como veinte minutos feliz. Eso me impactó mucho”, relató.
Otro momento ocurrió cuando entregaron camisas en Panamá que jóvenes utilizaron para formar equipos de fútbol.
“Nosotros somos unos malagradecidos a veces. Allá valoran cosas que aquí muchas veces no apreciamos”, reflexionó.
Nuevos proyectos para 2026
Para este año, la fundación se ha propuesto expandir su impacto con nuevos programas comunitarios.
Entre ellos se encuentra un programa de alfabetización gratuito para adultos que no saben leer ni escribir, así como la creación de un “choice pantry”, donde las personas podrán escoger los alimentos que necesiten.
También planean abrir un comedor comunitario en Bolivia, realizar ferias de salud, esterilización de mascotas en comunidades rurales, y talleres de capacitación en áreas como agricultura, hidroponía, café y manufactura de productos.
Además, la organización se expandirá a Guánica y continuará desarrollando su programa de distribución de ropa y artículos del hogar a comunidades vulnerables en todo Puerto Rico, incluyendo Vieques y Culebra.
Después de cinco años de trabajo mayormente discreto, Valedón asegura que este será un año clave para dar mayor visibilidad a la misión de la fundación.
“Este es el año de exposición de la fundación. Llevamos cinco años debajo del radar y entendemos que ya es el momento de pasar a lo próximo”, concluyó.




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