Abraham Velázquez: del apogeo musical a la obediencia pastoral que transformó su vida

El pastor y cantante comparte su testimonio de fe, pérdidas, aprendizaje y fruto ministerial tras obedecer el llamado de Dios fuera de Puerto Rico.
El pastor y reconocido cantante cristiano Abraham Velázquez abrió su corazón en una extensa entrevista con Buenas Nuevas, donde repasó más de tres décadas de trayectoria musical, su proceso de obediencia a Dios, las pruebas que marcaron su vida y la etapa de plenitud que hoy vive como pastor en Orlando, Florida.
Velázquez, quien reside fuera de Puerto Rico desde hace 14 años, confesó que su salida de la Isla nunca fue un deseo personal, sino una respuesta directa a un llamado divino. “Yo no quería irme de Puerto Rico. Amaba mi país, mi cultura, mi gente. Pero obedeciendo a Dios, hoy puedo testificar que es mejor estar donde Dios quiere que uno esté, que donde uno quiere estar”, expresó.
Un proceso marcado por pérdidas y aprendizaje
El cantante recordó que su mudanza ocurrió en medio de una de las etapas más difíciles de su vida. Para los años 2008 y 2009, su carrera musical atravesaba uno de sus mejores momentos, tras un “crossover” que lo llevó a escenarios más allá del ámbito estrictamente eclesiástico. Sin embargo, una mala interpretación de una palabra profética lo llevó a incursionar en el mundo empresarial con la compra de un restaurante, una decisión que terminó en desastre financiero.
“Perdí más de 300 mil dólares. Lo perdí todo. Fue una temporada de mucha agonía, de exposición familiar, de crisis de fe”, relató. Velázquez reconoció que aquel episodio le enseñó una lección crucial: la fe no puede estar puesta en proyectos o negocios, sino únicamente en Cristo. “Para el ministerio musical necesitaba talento, pero para el pastorado necesitaba carácter”, recordó como una de las palabras que Dios marcó en su proceso.
El valor de escuchar y obedecer
Uno de los aprendizajes más profundos que destacó fue aprender a escuchar la voz de Dios a través de su esposa, a quien describió como “la mujer sabia que edifica su casa”. Aunque inicialmente ignoró sus advertencias sobre el negocio, hoy reconoce que esa experiencia fortaleció su matrimonio y su discernimiento espiritual.
“Dios utilizó todo ese proceso para madurarme, para formar mi carácter y alinearme a su propósito”, afirmó.
De evangelista a pastor
Aunque nunca aspiró al pastorado, Velázquez aseguró que hoy tiene plena claridad de su llamado. “Yo soy un pastor que canta”, definió. Para él, ser pastor no se limita a predicar desde un púlpito, sino a “amar, cuidar y formar con el testimonio”.
Actualmente lidera la iglesia Casa de Pan en Orlando, una congregación cristocéntrica y evangelística que ya supera las 500 personas y mantiene un fuerte énfasis en la formación de jóvenes y líderes. “La visión no puede depender de mí; tiene que continuar en la próxima generación”, subrayó.
Una carrera musical con propósito
Velázquez comenzó su ministerio musical a los 15 años junto a su hermano David, formando el dúo David y Abraham, pioneros en la salsa cristiana con un enfoque evangelístico que los llevó a plazas, cárceles y comunidades marginadas. A finales de los años 90 inició su carrera como solista con el álbum Enamorado, que lo consolidó como intérprete de baladas cristianas.
Sobre las críticas recibidas por cantar al amor de pareja, el artista fue enfático: “Cantarle al amor es cantarle a Dios, porque Dios es amor”. Añadió que su testimonio familiar —28 años de matrimonio y tres hijos sirviendo al Señor— ha sido clave para que el mensaje sea recibido con respeto. “El fruto valida el llamado”, sostuvo.
Mirada al presente y al futuro
En esta etapa, Abraham Velázquez asegura estar enfocado en el pastorado y en formar personas antes que simplemente multiplicar actividades. “Dios no solo nos llama a hacer, sino a ser”, afirmó. Aunque continúa activo en la música, su prioridad es obedecer la temporada que Dios ha establecido para su vida.
Al concluir la entrevista, Velázquez resumió su mayor anhelo espiritual en una sola pregunta: “Señor, ¿estoy haciendo tu voluntad?”. Para él, esa sigue siendo la clave de una vida plena, alineada y fructífera.




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