Lilly Goodman: “El escenario no me define; mi llamado es sanar almas a través de la música”

La reconocida cantante y compositora cristiana Lilly Goodman visitó Puerto Rico y compartió en entrevista con Buenas Nuevas una conversación profunda sobre su llamado, su ministerio y la verdadera esencia detrás de su música.
Con la sencillez y espiritualidad que la caracterizan, Goodman recordó que su incursión en la música no fue un plan personal, sino una respuesta a un llamado divino. “Yo fui escogida para esto. Lo que menos quería era estar en una plataforma. Crecí rodeada de música, pero no era algo que deseaba. Sin embargo, el Señor me habló a los 16 años y me dijo: ‘Te voy a levantar con gracia y favor, y a través de la música que voy a entregarte, millones de personas serán sanas del alma’”, expresó con emoción.
La artista, quien ha sido referente de la música cristiana por más de dos décadas, enfatizó que su carrera no se basa en la fama ni en intereses personales, sino en obedecer la dirección de Dios. “Yo tengo que pedir dirección para todo lo que voy a hacer. Hay lugares donde me pueden ofrecer lo que quiera y no voy si no siento paz. Y otros donde no hay recursos, pero Dios me dice ‘ve’, y voy”, afirmó.
Durante la entrevista, Goodman también compartió un impactante testimonio que la marcó profundamente: una mujer en México le confesó que una de sus canciones, “Al final”, le salvó la vida. “Me dijo que estaba lista para quitarse la vida y que escuchó mi canción cuando alguien pasó en su auto con el volumen alto. Esa letra la detuvo, la hizo llorar y la llevó a los pies de Cristo. Diez años después me contó su historia. Esa canción nació de un proceso, y Dios no desperdicia nada”, relató conmovida.
La intérprete de éxitos como “Sin dolor” y “Cúbreme” también hizo un llamado a la nueva generación de artistas cristianos a no apresurarse ni confundir talento con llamado. “Hoy muchos se lanzan antes de tiempo o sin que Dios los haya enviado. Cuidado con usar el nombre de Dios para beneficio propio o con tratar lo sagrado como común. No todos fueron llamados al escenario; lo importante es obedecer donde Dios te quiera usar”, exhortó.
Con más de 25 años de ministerio, Goodman reiteró que su propósito sigue siendo el mismo: restaurar corazones y reflejar a Cristo dondequiera que vaya. “Somos embajadores de Cristo. No necesitas un micrófono para ministrar. Hay tanta gente que solo necesita que alguien le muestre a Jesús con amor y verdad”, concluyó.
Su visita a la isla dejó un mensaje claro: el verdadero ministerio no se mide por la popularidad, sino por la obediencia y el impacto eterno en las almas.




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